Los tecnicismos y la jerga propia de la ciencia hacen que los científicos se entiendan fácilmente entre ellos con sus códigos, tablas, gráficas y métodos. Por estos días es paisaje que la gente del común también emplee términos como letalidad, R0, comorbilidad, tasas e incidencia, entre otros; sin embargo, a los voceros de las organizaciones públicas o privadas, les ha quedado difícil hacerse entender plenamente al dar sus declaraciones ante medios de comunicación o en sus publicaciones de redes sociales.
Hace un par de meses hubo un escándalo por unas declaraciones del director de la OMS, los medios en español no reportaron sino que prácticamente lo acusaron, por haber dicho que la pandemia por COVID-19 “…no va a tener una solución…”; la realidad fue bien distinta, en resumidas el tipo dijo que no hay una solución mágica en el corto plazo, pero pudieron más las ganas de escándalo, las pésimas traducciones, lo poco entrenado del periodismo, y los editores sedientos de clicks.
En investigación biomédica la lingua franca es el inglés, en este idioma se publica y se comunican los avances de la mayoría de tópicos, las traducciones no pueden ser literales y tienen necesariamente que estar en contexto. Si bien es cierto el papel de la OMS no es dar esperanza sino informar la realidad, bien le convendría a sus voceros ser más simples para su audiencia no científica, esto aplica también para los entes oficiales de los gobiernos que día a día nos inundan con cifras y datos ininteligibles para la mayoría; y los encargados de las noticias, especialmente en las relacionadas con la salud, deberían invertir en personal calificado o entrenarlo y hacerle caso en los consejos editoriales o de redacción.
En medicina nos enseñan que la relación médico-paciente debe ser franca y sin secretos, tanto en lo que interroga, interpreta y concluye el galeno, como en lo que expresa, verbalmente o no, el enfermo; así también debe ser la relación de las autoridades con la ciudadanía en estos temas de salud pública.
El tema de la comunicación ha escalado tanto que días después del escándalo mencionado, el mismo director declaró que gracias a los avances y las fases en que se encuentran los grupos de investigación desarrolladores de vacunas, ya “hay una esperanza”, el problema es que la gente "ya no confía" (nunca lo ha hecho en realidad). El común de las personas piensa que la OMS está conformada por agentes secretos, con licencia para matar, que tiene mega-laboratorios subterráneos y agencias espaciales, con silla en el consejo del nuevo (y viejo) orden mundial; es un imaginario amplio pero tonto, la explicación más simple suele ser la más cierta y en estas organizaciones financiadas por dineros públicos también es amplia la burocracia y se manejan intereses geopolíticos a la par que se busca una solución real para los problemas y retos en salud en el mundo.
En materia de anuncios, es conveniente que éstos se ajusten a la premura de estos tiempos, siempre será bueno conocer los avances de la puesta a punto de la infraestructura, apoyos de talento humano y estrategias para frenar la pandemia, pero estos anuncios deben ser útiles. De nada sirve cortar cintas, “entregar” obras o inaugurar equipamiento, como ha sido costumbre en nuestra región, sólo para la foto mientras la ciudadanía sigue ávida de soluciones reales y que estén en funcionamiento. Aquí seguimos esperando el tan prometido Laboratorio de Salud Pública, por ejemplo.
Debemos ser aterrizados y hacer caso estricto de las recomendaciones más difundidas: Usar mascarillas, lavado de manos frecuente y practicar el distanciamiento social, esto es, hasta el momento, lo único que puede prevenir contagios, ¡lo único!.
En investigación biomédica la lingua franca es el inglés, en este idioma se publica y se comunican los avances de la mayoría de tópicos, las traducciones no pueden ser literales y tienen necesariamente que estar en contexto. Si bien es cierto el papel de la OMS no es dar esperanza sino informar la realidad, bien le convendría a sus voceros ser más simples para su audiencia no científica, esto aplica también para los entes oficiales de los gobiernos que día a día nos inundan con cifras y datos ininteligibles para la mayoría; y los encargados de las noticias, especialmente en las relacionadas con la salud, deberían invertir en personal calificado o entrenarlo y hacerle caso en los consejos editoriales o de redacción.
En medicina nos enseñan que la relación médico-paciente debe ser franca y sin secretos, tanto en lo que interroga, interpreta y concluye el galeno, como en lo que expresa, verbalmente o no, el enfermo; así también debe ser la relación de las autoridades con la ciudadanía en estos temas de salud pública.
El tema de la comunicación ha escalado tanto que días después del escándalo mencionado, el mismo director declaró que gracias a los avances y las fases en que se encuentran los grupos de investigación desarrolladores de vacunas, ya “hay una esperanza”, el problema es que la gente "ya no confía" (nunca lo ha hecho en realidad). El común de las personas piensa que la OMS está conformada por agentes secretos, con licencia para matar, que tiene mega-laboratorios subterráneos y agencias espaciales, con silla en el consejo del nuevo (y viejo) orden mundial; es un imaginario amplio pero tonto, la explicación más simple suele ser la más cierta y en estas organizaciones financiadas por dineros públicos también es amplia la burocracia y se manejan intereses geopolíticos a la par que se busca una solución real para los problemas y retos en salud en el mundo.
En materia de anuncios, es conveniente que éstos se ajusten a la premura de estos tiempos, siempre será bueno conocer los avances de la puesta a punto de la infraestructura, apoyos de talento humano y estrategias para frenar la pandemia, pero estos anuncios deben ser útiles. De nada sirve cortar cintas, “entregar” obras o inaugurar equipamiento, como ha sido costumbre en nuestra región, sólo para la foto mientras la ciudadanía sigue ávida de soluciones reales y que estén en funcionamiento. Aquí seguimos esperando el tan prometido Laboratorio de Salud Pública, por ejemplo.
Debemos ser aterrizados y hacer caso estricto de las recomendaciones más difundidas: Usar mascarillas, lavado de manos frecuente y practicar el distanciamiento social, esto es, hasta el momento, lo único que puede prevenir contagios, ¡lo único!.
No hay ni va a haber una solución mágica, como decía el Dr. Tedros de la OMS, la solución en prevención son estas sencillas recomendaciones y estamos a la espera de una vacuna segura; para el caso del tratamiento de la enfermedad se está trabajando en nuevas opciones terapéuticas y cada vez se ajustan más protocolos de atención; juntas, la tecnología y el talento humano disponible han logrado recuperar muchas personas. En Colombia, y más exactamente en Montería y Córdoba el contexto nos hace únicos, tendremos indicadores exclusivos, pasaremos distintas fases de la pandemia a diferentes velocidades que el resto del mundo, pero lo que nos hará iguales es que para superar cada una de estas fases debemos apelar a la sensatez, a la solidaridad y al autocuidado.
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