domingo, 3 de noviembre de 2013

LA FORMA DE LA REFORMA

Se dice que todo texto, desde una simple frase hasta un libro o un tratado, llevan intrínsecos el fondo y la forma. Pues bien, por estos días es bastante comentada la famosa “reforma a la salud”, sus pocos pro y sus muchos contra, con ministro y Estado a favor, con gremios científicos y unos cuantos senadores rechazándola.
El fondo parece ser el bienestar biológico, sicológico, social y sexual de los colombianos, pero la forma no parece buscar ese bienestar. Una definición de reforma reza: “cambiar algo para innovar o mejorarlo”, ciertamente no se está mejorando nada. Hay innovación sin duda, cambiar el nombre a los verdugos del sistema es algo innovador, lastimosamente no es nada que lo mejore.

El comportamiento desfalcador y estafador de las Entidades Promotoras de Salud -EPS-, que en el futuro quieren denominar Gestoras, es muy probable que se perpetúe ya que esas mismas empresas actuales tendrían derecho a ser gestoras. Además se pretende legalizar el desfalco gracias a un juego de omisión de palabras que eliminarían el derecho a tutelar servicios y el acceso al sistema. Es una verdadera pena que a veces la acción de tutela sea la única alternativa para obtener los procedimientos, consultas o medicamentos. Son servicios que las EPS niegan a pesar de estar incluídos con pelos y señales en el manual de procedimientos que conforma el Plan Obligatorio de Salud. Hay auditores adoctrinados para no autorizar lo básico para resolver las patologías de los pacientes (disculpen mi terquedad al no llamarlos usuarios), pero bueno, es muy poco probable que un auditor, odontólogo o abogado de profesión, sepa si una cistostomía abierta es necesaria en una cirugía de corrección de enfermedades congénitas de los genitales, por ejemplo; lo más probable es que muchos de ustedes los lectores tampoco lo sepan; pero lo grave de ese hipotético caso es que esos auditores no se esmeran por estudiar y comprender los mismos manuales con los que trabajan.

Se necesita una reforma, si. Pero una reforma más al estilo de La Reforma, aquella que promovía Martín Lutero en contra de la Iglesia Romana, esa Reforma se oponía a que se vendieran indulgencias divinas para curar las almas. Lutero consideraba (y cómo no) que eso era una vil y evidente estafa. De la misma manera hay que oponerse a que las empresas gestoras lleguen a manejar, como lo vienen haciendo las EPS actuales, los recursos para la atención en salud de los colombianos.

El gobierno no parece entrar en razón y sigue haciendo avanzar su proyecto de Ley Ordinaria, a pesar de las múltiples advertencias, a pesar los muchos errores (no se sabe si adrede) que su redacción contiene. Es sabido que existe conflicto de intereses, pues senadores, alcaldes, gobernadores, presidentes y expresidentes tienen vínculos directos y económicos con las diferentes empresas que operan el sistema. Espero que aquellos con conflictos se aparten y dejen elaborar una reforma justa con todos los demás actores. Creo que espero mucho.

Escribo estas líneas como voz de protesta ante los tantos y tontos desatinos del ministro de salud. Espero que las asociaciones de pacientes, y comunidad sana en general protesten. Espero que de parte del gremio médico participemos de las marchas, plantones y paro de servicios no vitales que se han anunciado estos días y se vea el gobierno obligado a recapacitar.
Espero que del Estado respondan con una Contrarreforma (para seguir en el contexto histórico-religioso), como cuando la Iglesia Católica reconocía que había que reformarse pero no sabía cómo hacerlo, luego decidio conciliar con la Reforma Protestante de Lutero y llegar a acuerdos generales.
Así confío en que el gobierno buscará llegar a acuerdos sobre lo fundamental del sistema de servicios de salud, mirará con respeto y benevolencia el proyecto de Ley Estatutaria y logrará una salida que permita a la FORMA ser coherente con el FONDO.

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