martes, 12 de noviembre de 2013

MALA PRÁCTICA ESTATAL

En estos agitados tiempos de manifestaciones, indignaciones y plantones en contra de la reforma al sistema de salud, se me ocurre comparar algunas causas (que son única y exclusiva responsabilidad del gobierno) con lo que se denomina mala práctica médica.
Es sabido por todos que cuando se inicia un proceso jurídico en contra de un médico o institución médica la condición humana pasa a un plano secundario y lo único que parece importar son los resultados. Independientemente de que se trate de humanos, los abogados y familiares demandantes siempre esperan que el resultado de las intervenciones sobre los enfermos sea algo benéfico, lógicamente, pero automatizado, como si la fisiología de nuestra especie fuese algo mecánico y no existieran las variables entre un individuo y otro.
Pues bien, ¿Por qué no cuestionar al Estado desde esa misma óptica?.
¿Dónde podemos encasillar la culpa de los gobiernos pasados y actual al implementar y manejar un modelo de atención en salud que nunca pudo operar tal como fue concebido?.

El Estado ha sido IMPRUDENTE. No fue capaz de prever que la operación del sistema por parte de los intermediarios que ordenó crear (las EPS), terminaría estafando y desfalcando al sistema. Aún a pesar de conocer el modus operandi de estas empresas, fue permisivo y hoy por hoy nos encontramos con que el sistema tal y como lo conocemos no es sostenible. Ha sido un Estado temerario que en su afán de componer el sistema a las carreras, y desde un punto de vista meramente económico, quiere implementar reformas que definitivamente no ayudan a buscar los objetivos de fondo, llevando a vivir la peligrosa incertidumbre que tenemos hoy.

El Estado ha sido NEGLIGENTE. Ha pesar de saber y de estar enterado de las fallas, tuvo más de 20 años de constantes y repetitivos errores que terminaron costando numerosas vidas. Por inobservancia, permitió la negación de servicios, a pesar de estar contemplados en los manuales de funcionamiento, esa fue una constante.

El Estado ha obrado con IMPERICIA. Lo común en la mayoría de los puestos administrativos que deben regir el sistema es que se nombren personas que no tienen ni el conocimiento ni la experiencia necesaria, pues la burocracia prima y hoy sólo se habla de proyectos de ley del talento humano para la parte asistencial, parece ser que para la parte administrativa pueden seguir complaciendo a los mismos politiqueros o "puesteros" de siempre.

¿El Estado ha operado con DOLO el sistema de salud? Lo dejo como pregunta. Creo que todos alguna vez hemos sido pacientes y cada quien opinará según le haya ido en esos menesteres.

La irresponsabilidad estatal es inocultable.
Cuando se trata de fallas que llevan a una presunta mala práctica médica, la comunidad y algunos medios de comunicación son implacables. Abundan los juicios a priori y nunca faltan los abogados y juristas voluntariosos para determinar las responsabilidades de los implicados.
Es una lástima que no se esté obrando de la misma manera para intentar reparar este perverso sistema o para al menos cuestionar este mediocre intento de reforma.

Lo fundamental para el sistema no deben ser las cifras ni los indicadores, aunque un sólo paciente bien atendido sea un universo de buenos indicadores, esto sólo es bien valorado si representa una disminución de costos a la operación económica. Los gobiernos le dieron  la potestad a las EPS de mirar a los pacientes como un activo, lastimosamente los tratan como si estos activos generaran sólo gastos y no consideran que deben ser objeto de inversión. No se han dado cuenta que siempre será mejor cualquier tipo de medicina preventiva. Es lógico que los administradores del sistema no lo vean así. No tienen la fibra holística que se adquiere en las facultades de medicina. Tal vez mi terquedad no me haga entender el porqué no le confiamos el manejo de un banco a un médico, pero si el manejo de un hospital a un economista. Debe ser que no poseo un sentido matemático de la vida. Es una falla para el sistema que me hayan educado para hacer sobre el paciente lo que haya que hacer, sin reparar en gastos. No todos los tratamientos son costosos, aunque para su diagnóstico se haya tenido que invertir mucho dinero en el conocimiento de quien lo diagnostica.

El origen de la obligación legal determina que desde el momento que un agente de la salud, acepta el ingreso de un paciente a un establecimiento público o privado o bien desde que comienza la atención de un paciente, nace un contrato de cumplimiento obligatorio y con dicho contrato se originan los derechos y obligaciones de las partes. El derecho del paciente a recibir la atención debida y la obligación de los profesionales de la salud a prestársela. A su vez nace el derecho de los profesionales a percibir una retribución por sus servicios y la obligación del paciente o del Hospital, o de la EPS a satisfacer dichos honorarios o retribución mensual convenida. Todos los profesionales de la salud desde Instituciones Médicas y médicos, hasta enfermeras y auxiliares que hayan participado en la atención de un paciente que resulte dañado, de acuerdo al grado de participación de dichos agentes de la salud intervinientes en el tratamiento, éstos pueden haber tenido distintos grados de responsabilidad en la efectiva producción del daño. La solidaridad en este sentido implica que todos y cada uno de los agentes intervinientes son individualmente responsables por la totalidad del daño ocasionado, siendo facultad del Juez, de acuerdo a las pruebas que se presenten en el proceso, atribuir o exceptuar a cada uno de los agentes de la salud intervinientes de un mayor o menor grado porcentual de responsabilidad en el hecho dañoso.
En ninguna parte se habla de ahorro de los gastos económicos. Además, ¿porqué no incluir en esta definición al Estado?.

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